9 de septiembre de 2011

De la Teoría de la Elocuencia a la Realidad

Parece ser que a la sociedad colombiana no le interesa aprender a fundar opiniones propias sobre temas de interés para el país. Por ejemplo, los Proyectos de Ley. Con opiniones propias, quiero decir, que muchas personas tienden a hacer juicios sin ni siquiera haber hecho el intento de informarse mediante una fuente primaria. Por ejemplo, el Proyecto de Ley 241 de 2011, más conocido como Ley Lleras por haber sido radicado en el Congreso por el Ministro de Interior y de Justicia: Germán Vargas Lleras, es quizá uno de los Proyectos que ha generado más críticas y polémica precisamente por la materia que pretende regular: el Internet. Sin embargo, estoy segura que muchos de los que insisten en que no apoyan la ley, cambiarían por completo su opinión si utilizarán el medio que se supone, están defendiendo, y leyeran la exposición de motivos. Si lo hicieran, entenderían que la Ley Lleras es un proyecto que pretende brindar protección a la Propiedad Intelectual en un mundo que ya no sólo está compuesto por átomos sino también por bites.

La Ley Lleras básicamente busca reglamentar la piratería en Internet, es decir, regular el tráfico ilegal de contenidos en la red. Sin embargo, es una ley que no está destinada al usuario final, debido a que acceder a información no tiene responsabilidad. Compartir es legítimo, mientras consista en compartir hipervínculos de contenidos ya publicados. Lo que si podría hacer incurrir en responsabilidad, es subir contenidos a la red (hacer uploads). Sin embargo, por este último punto, sólo tienen que preocuparse quienes pretendan subir contenidos a la red de la que no cuentan con los permisos requeridos y además de eso, lucrarse con ellos.

Por lo anterior, es que la semana pasada, al escuchar hablar a un grupo que se hace llamar “anti Ley Lleras”, explicando a otros jóvenes que el Gobierno lo único que pretende es bloquearles su libertad en la red, pues si la ley se aprueba no habrá otro remedio que bloquear páginas como Facebook o Youtube; no pude pensar en otra cosa más que en lo fácil que es crear opiniones en las personas, pues es simplemente intentar exponer un tema elocuentemente del que no hay suficiente conocimiento en el auditorio, o que es muy técnico para ser fácil de entender por cuenta propia, y ya!!! Seguramente así es también como inician grupos subersivos, o como se convence para dar inicios a guerras, o no lo hagamos tan dramático, huelgas.

Volviendo a éste Proyecto de Ley 241 de 2001 y los grupos que han intentado hacer que los jóvenes se reúnan para tumbarlo, se podría asegurar que quienes van en contra de él se debe principalmente a que no han leído el proyecto y simplemente se han dejado influenciar por opiniones ajenas; a que lo han leído pero por el lenguaje tan técnico del Proyecto no lo han entendido; o por que en efecto realizan actividad relacionada con el tráfico ilegal de contenidos en la red y no les conviene que el Proyecto se apruebe.

Con lo anterior, no quiero decir que la oposición sea un hecho negativo, todo lo contrario, creo en las críticas, pero en las constructivas, aquellas que logran que el término “frenos y contrapesos” tengo un valor que brinde seguridad jurídica. En lo que no creo, es en aquellas personas, que simplemente por conveniencia, quieran que el gobierno siga manteniendo irregular, un tema que dominará el futuro, como lo es el Internet.

3 de septiembre de 2011

Un Mundo Globalizado


El presente vídeo muestra las consecuencias del capitalismo en las personas y el medio ambiente. Cómo la ambición y el poder han generado desigualdades, marginados, y especialmente dos grupos de personas, perdedores (victimas) y ganadores (victimarios).

La confabulación de gobiernos y su maquinaria comunicativa logran manipular a las personas para dominarlas y hacerlas consumir al mostrarles que el consumo es igual a la felicidad.

*PELON PRODUCCIONES EN CONJUNTO CON MAPUEXPREES COMUNICACIONES. Capitalismo. [en linea]. 2011. [consultado 1 sep. 2011]. Disponible en <http://www.youtube.com/watch?v=tG5Gls8S-z8>

2 de septiembre de 2011

"LO QUE NO SIRVE, QUE NO ESTORBE"

Esta frase comunmente utilizada en nuestra sociedad, parece ser nuestra verdadera realidad, afirmo esto, en el sentido que vivimos en un mundo globalizado, donde lo más importante es producir ganancias (Principio de utilidad), y sacar el mayor provecho de los recursos que dispongamos, pero ¿será que dé está manera de verdad seremos felices?, pues esto es lo considera Bentham felicidad. pero felicidad a costa de qué, de que tengamos que desechar los sentimientos del individuo sin importar el cómo se sienta internamente, porque lo primordial dentro de la sociedad es la utilidad, y no el ser como tal.

Siguiendo el argumento benthamista, sí alguien no es útil debe ser apartado, controlado, y hasta ignorado, es así, que hoy por hoy vivimos en un Estado que permite las mal llamadas "zonas de tolerancia", y las cárceles que no cumplen su función resocializadora, sino que son usadas como mecanismo de exclusión social.



Estos mecanismo de exclusión social son empleados para separar la "escoria" de la comunidad, en razón de que no produce ningún beneficio, sino que antes estorban y no dejan que continué el desarrollo, y sí no me creen, pueden ir a la Avenida Caracas con Calle 22 en Bogotá, donde se pueden encontrar gran parte de los prostíbulos, enfermos mentales, indigentes, y drogadictos de la ciudad.


Pero ¿será que realmente vale la pena tanta riqueza a punta de tanta discriminación? y qué pasa con el derecho internacional, a caso no importa los derechos humanos y todos los tratados firmados por Colombia, entre los cuales encontramos el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos. A mi forma de verlo no vale tanta "utilidad" a cambio de tanta segregación porque por mucho que la economía sea considerada una ciencia que supuestamente "se regula y se equilibra sola" esta no nos puede asegurar un bienestar social, ya que, se basa sobre le principio de la mezquindad donde unos pocos son los que poseen los recursos, mientras que los demás viven en situaciones deplorables, por lo que respecta, es necesario que el Estado intervenga para asegurar una igualdad material que a final de cuentas termina siendo mucho mejor, en el sentido que genera más desarrollo que el que impone el modelo liberal de Adams Smith ("laissez faire, laissez passer", dejar hacer, dejar pasar).

Para terminar, el Estado Social de Derecho (que garantiza estándares mínimos de bienestar) es la mejor forma para lograr el tan anhelado desarrollo, olvidando, claro está, la frase que es el titulo de éste testo, mediante vías mucho más factibles de desarrollo social que generen igualdad material, para así alcanzar una auténtica felicidad conjunta, donde todos tengamos las mismas oportunidades, y en caso que alguien cayera en desgracia, la sociedad no lo miraría como aquella escoria que hay que mantener en un panóptico donde no forje malestar alguno, sino que trate de resocializarlo, y así procurar tener una real utilidad, no solo en el sentido económico, sino en todos los aspectos de la vida.